Productos sin marca, hijos de la soberbia

No es extraño encontrar en los mercados actuales tristes historias de fracasos de productos que, si bien lograron empezar a vender causando la impresión de que seguirían creciendo, no vieron venir la desaceleración del crecimiento y de pronto se encontraron con un estancamiento total de sus ventas.

Ni poniéndole más presión al más experimentado de los vendedores logran crecer nuevamente y es que, como decía mi abuelo, a fuerza ni los zapatos entran. Y hoy en día que los consumidores somos unos verdaderos tiranos, los productos que sólo se venden por sus características funcionales están destinados a salir del mercado muy pronto.

Empezar a morir es tan sencillo como que un competidor iguale a otro producto pero decida que puede vender más barato, para que vaya apretando el nudo que terminará causando asfixia financiera primero a los demás y finalmente a su propio negocio. Así se erosiona el valor de los mercados y termina por convertirlos en genéricos donde todos venden lo mismo pero más barato.

Por eso las marcas son la clave hoy en día. En ellas se depositan valores como una cuenta de inversión, que son capaces de generar una preferencia y una lealtad por encima de lo funcional de un producto. Eso es lo que hace que algunas personas decidan pagar 36,000€ por una bolsa Louis Vuitton o más de $30Mxn por un litro de agua Evian, mientras que una Bonafont cuesta menos de $10Mxn. Si es posible generar valor que se traduzca en un diferencial de precio tan enorme en una categoría como el agua, imagina en qué no podremos hacerlo.

Te invito a pensar en esto. Nosotros afirmamos que los productos sin marcas sólidas con los hijos de la soberbia, porque no importa lo maravilloso que sea técnica o funcionalmente un producto, si no es amparado con una marca que agregue valor y genere preferencia en la mente y el corazón de las personas.

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